viernes, 27 de julio de 2012

Aceptación


Una se sienta frente al espejo
y lo primero que ve son deseos insatisfechos.
Lo peor son unos surcos por donde la vida
pasa dejando su huella sin contemplaciones,
marcando un camino que no recuerdas haber andado.
Bofetones asestados sin manos
congelando el asomo de alguna mueca parecida a una sonrisa.

No es necesario cambiar, sólo asumir
que nunca sucede un siempre.
Basta con vestir las ventanas con proyectos de luz
y tirar por la borda los recuerdos que muerden.
Sólo así se desvanecerá la tristeza.
Únicamente los tontos insistirán en echar raíces.

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