Llevábamos una mezcla de nervios, ganas e ilusión en los bolsillos. Y no era para menos, después de los poemas, los tuits, los mails, y las fotografías, tocaba la hora de poner voz y rostro a los nuevos poetas que llegaban para formar parte de la gran familia de Anónimos.
Poemas portadores de identidad, de conciencia, de destino, de voluntad. "Todo poeta y escritor debería ser anónimo". Juan Carlos Mestre y Juanma Prieto daban así la bienvenida a los poetas sin nombre. Un encuentro lleno de palabras y de emociones, una mañana de domingo llena de nubes y autores expectantes a que la voz llegara y retumbara hasta en la famosa grieta de la sala de Orive. Porque como afirmó Mestre, las redes sociales son una bendita dinamita, y gracias a ellas, podemos saltarnos la costumbre, el tedio, el semáforo de lo que se puede decir, escribir o esperar. Y gracias a esa "bendita dinamita" llegan vuestros poemas, vuestras fotografías y vuestros tuits. Gracias a la explosión, la palabra puede volver a hacerse, reconfigurarse, reescribirse. Porque como ellos apuntaban, el poeta sólo tiene obligaciones para con la palabra, con el infinito.
Gracias por todo, #cosmoanónimos



















