viernes, 27 de julio de 2012

La otra orilla



La ciudad se derrama en la otra orilla,
bajo la difusa luz del atardecer.
Destellos de ventanas en las sombreadas calles
con la trama de las casas temblando
en el tapiz liquido del río.
La luz, reflejándose en las más altas torres
mientras sombras sin fondo cabalgan en los abismos.
La rivera brillante hasta los flancos de la urbe.
El río se oscurece en una paleta de colores degradados.
La cascada bajo el puente que cruza el agua
bulle entre el piar de las aves,
incomprensiblemente agitada.

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