La ciudad se derrama en la
otra orilla,
bajo la difusa luz del
atardecer.
Destellos de ventanas en las
sombreadas calles
con la trama de las casas
temblando
en el tapiz liquido del río.
La luz, reflejándose en las
más altas torres
mientras sombras sin fondo
cabalgan en los abismos.
La rivera brillante hasta los
flancos de la urbe.
El río se oscurece en una
paleta de colores degradados.
La cascada bajo el puente que cruza
el agua
bulle entre el piar de las
aves,
incomprensiblemente agitada.
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