lunes, 15 de septiembre de 2014

De fotografías, hashtags y portadas que se hacen realidad


  No lo podíamos evitar. Primero dimos el salto a Twitter, y en Anónimos 2.0 ya publicamos muchos de vuestros versos en formato tuit. Dos ediciones más tarde, hemos aprendido que en Instagram también se llevan los hashtags (sí, y bien acentuados, #cosmoanónimos),  y que nosotros no íbamos a ser menos en la red.  Y es una alegría entrar en Instagram, escribir #cosmoanónimos y ver las 167 fotografías acompañadas de vuestros poemas para Anónimos 2.2. Muchos nos habéis preguntado qué vamos a hacer con vuestras obras en Instagram. Nuestro Comité de Selección ya está con las manos en la masa y haremos una galería en nuestro blog con las fotos y poemas seleccionados. Pero hay algo más, queridos anónimos: Una de vuestras fotos, será la portada de la nueva criatura que ya se está gestando, el libro Anónimos 2.2. 



viernes, 12 de septiembre de 2014

Fueron Cosmoanónimos (VIII): Verónica Moreno






GOTA A GOTA

Una gota golpea mi frente.
Me levanto mientras la gota sigue golpeando mi frente.
Te sonrío gota a gota.
Compro el periódico mojado 
que golpea mi frente.
El gotelé también golpea mi frente
salpica y desdibuja,
no me deja apuntar al enemigo. 

Golpeo al amigo,


gotea la sangre.

***



"Para mí Anónimos supuso una de mis primeras publicaciones y, por tanto, la posibilidad de que un poema anónimo se difundiese entre un puñado de anónimos lectores, porque lo que importaba era eso, la poesía.

Creo que es un ciclo fundamental para practicar esa “cultura de fondo” que pretende alejarse de los nombres, de los grandes nombres y recitarnos poemas en chiquito, casi como en un susurro. Es de ese tipo de iniciativas que sabes que no se hacen de cara a la galería porque no lucen, de hecho su valor está en lo desconocido.

En palabras de Vila-Matas citando a Juan Villoro: “Me llamo Erik Satie, como todo mundo”. Y continúa Vila-Matas “Ser Satie es ser irrepetible, esto es, encontrar un modo propio de disolverse hacia el triunfal anonimato, donde lo único es propiedad de todos”.

Después de Anónimos me embarqué en muchos recitales, declamando y modificando una serie de poemas que se publicó bajo el título “Un Cuarto Oscuro” en la editorial “La Bella Varsovia”, además de diversas antologías diversas que no voy a enumerar porque como he dicho, valoro el anonimato.

En estos momentos, cuando la vida me deja tiempo para la poesía me gusta experimentar, lo escénico y la música…ahí lo dejo."






martes, 9 de septiembre de 2014

De poemas, fotografías e ilusiones que traspasan la pantalla


   Lo reconocemos: hemos pasado un fin de semana sin parar. El viernes a las 00:00 horas cerrábamos el plazo y descubríamos cómo se desbordaban de versos, tuits y fotografías todos los canales por los que habéis llegado hasta aquí, poetas sin nombre. Sí, podemos afirmar que tras unos días leyendo, copiando, pegando y demás manualidades virtuales, vuestros poemas están sanos y salvos en manos de nuestro Cómite de Selección que pronto conoceréis. Ahora vendrán las lecturas, las decisiones y las dudas, las horas de edición, y todos esos procesos que conlleva la creación de un nuevo libro. Y es que Anónimos 2.2 no puede dar paso a la siguiente etapa de mejor manera, con cerca de 1.700 poemas repartidos en nuestro muro de Facebook, nuestra bandeja de entrada y siempre bien acompañados en Twitter e Instagram con el hashtag cosmoanónimos. Podéis sentiros muy orgullosos, queridos cosmoanónimos, de una manera o de otra, ya formáis parte de Anónimos 2.2.





jueves, 4 de septiembre de 2014

Anónimo de la semana (IX): Watanabe Lemans



August Sander

Me agarré a la cola de un cometa
justo el día en que todos decidieron
volver la vista a los círculos en las cosechas.
Es así cómo aprenden los perdedores
que la derrota es un plato lleno
que vacía aún más el estómago
del hambriento.
Me hice cargo de la luz del faro
justo aquella vez que todos los barcos
se quedaron amarrados en el puerto.
Soy la letra pequeña del recibo
que se ha caído detrás del mueble de la entrada.
Es así, dijimos, como la esperanza
aprende a batir las alas antes de saber
alzar el vuelo.
Me hice un traje a medida
para las grandes ocasiones
y aún no lo he sacado de su bolsa.
Soy el sonido del triángulo en la orquesta sinfónica.
Soy la voz ahogada de una estatua.
Soy el pez que nada bajo el lago helado.
Soy el campanario de la iglesia que asoma
en el pantano que inundó la aldea.
Soy la radiografía que usarías para desbloquear la puerta.
El hilo que cortas cuando terminas de coser.
La gota que se desliza en una cueva subterránea.
Soy el hueso que ningún perro desenterrará.
El libro de matemáticas en la maleta de un chico de dieciséis.
La escultura en la rotonda del polígono. Soy.
Ven aquí, dijiste sentada sobre la cama
junto a mi traje de las grandes ocasiones
que habías sacado de su funda.