jueves, 4 de septiembre de 2014

Anónimo de la semana (IX): Watanabe Lemans



August Sander

Me agarré a la cola de un cometa
justo el día en que todos decidieron
volver la vista a los círculos en las cosechas.
Es así cómo aprenden los perdedores
que la derrota es un plato lleno
que vacía aún más el estómago
del hambriento.
Me hice cargo de la luz del faro
justo aquella vez que todos los barcos
se quedaron amarrados en el puerto.
Soy la letra pequeña del recibo
que se ha caído detrás del mueble de la entrada.
Es así, dijimos, como la esperanza
aprende a batir las alas antes de saber
alzar el vuelo.
Me hice un traje a medida
para las grandes ocasiones
y aún no lo he sacado de su bolsa.
Soy el sonido del triángulo en la orquesta sinfónica.
Soy la voz ahogada de una estatua.
Soy el pez que nada bajo el lago helado.
Soy el campanario de la iglesia que asoma
en el pantano que inundó la aldea.
Soy la radiografía que usarías para desbloquear la puerta.
El hilo que cortas cuando terminas de coser.
La gota que se desliza en una cueva subterránea.
Soy el hueso que ningún perro desenterrará.
El libro de matemáticas en la maleta de un chico de dieciséis.
La escultura en la rotonda del polígono. Soy.
Ven aquí, dijiste sentada sobre la cama
junto a mi traje de las grandes ocasiones
que habías sacado de su funda.


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